El mundo aprenderá a prescindir de rituales, y cada cual se convertirá en sacerdote de la Presencia Permanente.

Ésta es nuestra esperanza.

Es preciso comprender las leyes que operan en esta dimensión para que podamos crear la nueva realidad y la nueva Tierra con sabiduría y amor.

No temas por lo que pueda pasar, somos asistidos y cuidados dentro de un Plan de Evolución perfecto.

Cada uno de nosotros es una pieza muy importante en este juego cósmico. Tenemos una tarea determinada inscrita en nuestro programa de vida.

La conexión con nuestro Ser Superior, a través de la intuición, el sentir y vivenciar que somos seres eternos, integrados y conectados con todos los seres y con toda la Creación.

-EL SOL ILUMINA A TODOS POR IGUAL.
-HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN.
-TRATA A LOS DEMAS COMO TE GUSTARIA QUE TE TRATARAN A TI.


jueves, 12 de agosto de 2010

Inf: Keshavananda: Maithuna tántrico.

el ceremonial del maithuna tántrico



Siva-Shakti sosteniendo en sus manos el símbolo
lingam-yoni (falo-vulva sagrados)


       



 El maithuna tántrico es la antigua ceremonia donde los yoguis tántricos se unían sexualmente para reproducir la danza cósmica de lo femenino y lo masculino sagrados representados en la tradición tántrica a través de las figuras de Siva y Shakti, la esencia masculina y femenina del Espíritu Uno, Dios/Diosa indiferenciado.
Impregnándose de la divinidad de lo femenino y lo masculino sagrado, los tantricas sacralizaban el mundo de la materia y daban a la energía sexual su verdadero papel de fuerza alquímica y de unión de cuerpos y almas.
Aunque fuese por un tiempo, los tantricas, hombre y mujer, se imbuían del carácter divino de Siva y de Shakti contemplándose el uno en el otro y a través de esa contemplación de lo divino en el/ella, traían, bajaban a la tierra, la conciencia del amor absoluto, el amor incondicional que transciende el ego emocional y sus diferentes manifestaciones de posesividad, dependencia  y apego.

Siva y Shakti representan en la tradición tántrica la esencia del principio masculino y femenino, creador del universo, en eterna danza y unión.

La polaridad de Siva se refleja, como narra el Linga Purana, en que él/ella es el andrógino, el dios mitad hombre y mitad mujer, que surgió de la frente de Brahma.
De la mitad izquierda del cuerpo de Siva surgió el género femenino de la especie humana y de la derecha el masculino [obsérvese la relación mitad izquierda – hemisferio cerebral derecho y mitad derecha – hemisferio cerebral izquierdo].
En el principio no había diferenciación, sólo existía el Uno indiferenciado. En el Siva Purana  se narra cómo Brahma, el dios de la creación, no podía poblar la tierra hasta que Siva no generase la dualidad del sexo femenino y masculino. Por ello meditó profundamente en el ardhanarisvara, la forma de Siva que se encuentra unida perpetuamente con su parte femenina, la Gran Diosa que es su energía, Shakti.
Siva, complacido por las meditaciones de Brahma, accedió a los deseos de éste y se dividió en una mitad masculina y otra femenina; de ésta última emergió la Gran Diosa, la Energía (Shakti) en la que quedaron recogidas todas las cualidades de Siva en el universo y se encarnó en una maravillosa mujer que fascinó al mundo entero con su poder mágico de ilusión (maya).(1)

El hinduismo tántrico, recogiendo el concepto védico de maya o ilusión, establece bien claramente el significado de lo femenino, como energía de manifestación del universo.
Lo femenino es la energía creadora que podemos ver plasmada en todas sus manifestaciones en el mundo, en la capacidad procreadora del útero femenino, en la energía creadora de la madre tierra.
Es la gran sacerdotisa sagrada, la gran maga del universo.


La ceremonia del Maithuna tántrico era tradicionalmente una ceremonia grupal donde la energía del grupo se sumaba y apoyaba a las diferentes parejas participantes.
Desde la mentalidad morbosa occidental esto nos puede parecer inimaginable. Nada más lejos de todo lo que la mente pueda fabricar con su imaginación.
La ceremonia del Maithuna supone una profunda sanación de nuestra relación con el sexo opuesto, con la sexualidad y con nosotros mismos.
El Tantra no pretende reproducir nuestro desequilibrio inconsciente, sino sanarlo.
No se trata de orgías, sexo en grupo o ceremonias de desenfreno egoico.
Todo lo contrarío, el Tantra lo que pretende es llevar luz a la oscuridad, conciencia a la sombra oculta que nos domina desde las profundidades de la mente inconsciente.
Y que mayor sombra en la humanidad que todo lo relacionado con la sexualidad y la relación femenino-masculino.

El Maithuna se realiza alrededor de un altar central que simboliza el mandala, el círculo de la creación.
Alrededor de este mandala, cada pareja construye su propio altar, su círculo sagrado, que simboliza la unión que trasciende el ego individual.
Ese círculo sagrado de cada pareja es su protección y la garantía de intimidad. Aunque parezca inconcebible, no hay algo realmente más profundamente íntimo que una ceremonia de Maithuna.
La intimidad y la energía de unión generada por la intención de la ceremonia se propaga a todo el círculo de participantes creando una gran energía de grupo que se eleva hacia el amor y hacia la consciencia.
Las parejas comparten prasat (comida bendecida), danza, canto, masaje.
La unión sexual tántrica trasciende todos los objetivos de la mente común presentes en nuestra relaciones.
La pareja tántrica no busca grandes placeres autogratificantes.
El mayor placer viene de la fusión del uno en el otro que los tantricas consiguen uniendo sus energías.
Dos se hacen uno para disolverse en el éxtasis del no-yo.
El verdadero orgasmo cósmico no es otro que el estado de no-mente y a la vez de presencia completa.
La pareja tántrica hace del acto sexual un acto de disolución el uno en el otro, de meditación que no excluye el fuego de la energía sexual.
La energía sexual convertida en lo que realmente es, la Kundalini, el fuego del Espíritu en la materia, eleva la vibración de nuestra células y nos permite llegar a estados no ordinarios de conciencia donde las fronteras entre un cuerpo y otro, entre una mente y otra, se diluyen.
¿Donde deberíamos llegar cuando ya estamos? Esa es la verdadera sanación de la mente emocional siempre enfocada en el tiempo/objetivo.


La ceremonia del Maithuna tántrico exige un gran trabajo de sanación previo, de limpieza de nuestro cuerpo energético, de nuestro cuerpo emocional y mental.
Por eso no puede realizarse en un corto periodo de tiempo.
Exige disponer de días de depuración a través de prácticas de yoga tántrico, de respiración, de dinámicas de desbloqueo y de recapitulación de nuestras emociones y nuestro pasado.
De trabajo en la naturaleza que nos permite recargarnos y reequilibrar nuestros lados femenino y masculino con la energía de la Madre Tierra y los elementales, de control de la alimentación que permite liberar el cuerpo físico de todo el exceso e intoxicación acumulados.
Todo este trabajo previo es imprescindible para poder llegar a un estado de entrega, de silencio y de apertura del corazón donde se produzca la experiencia del reconocimiento de nuestra propia divinidad y de unión a lo que nos rodea.
Antiguamente las ceremonias de Maithuna iban precedidas de largos periodos de ayuno, de abstinencia sexual y de todo tipo de limpiezas yóguicas.
El camino del Tantra, como todos los caminos espirituales, era un camino lento que implicaba toda una vida de trabajo.
Pero eran otros tiempos y otra energía.
En la antigüedad prácticamente no se consideraba la posibilidad de la iluminación en la propia vida, cosa que se postergaba comúnmente para posteriores encarnaciones.
De alguna manera, la mayoría de las tradiciones espirituales orientales quedaron atadas a la idea de la rueda del samsara o rueda de las reencarnaciones y al concepto de liberación a través de la muerte física. Aunque Buda con su ejemplo nos vino a mostrar la posibilidad de la liberación en la propia vida y Jesucristo nos mostró la ascensión física, la inercia de la tradición ha pesado y sigue pesando mucho en el mundo del yoga, del budismo...

Pero ahora ya no hay tiempo.
Estamos al final de un ciclo y al comienzo de otro que implica un despertar generalizado.
Estamos en un momento de ascensión de la tierra y de nuestra conciencia que no nos permite dejar las cosas para una encarnación futura.
El momento es ahora e incumbe también nuestro cuerpo físico actual.
La ascensión supone un despertar a la conciencia de nuestra naturaleza divina y a trascender la vieja idea de la muerte física.
Por eso ahora el Tantra está repuntando con tanta fuerza en el mundo.
El Tantra es la vía de la no dualidad, de lo sagrado en todo, de la unión del cielo y de la tierra, de la materia y el espíritu.


Aunque para algunos puristas de la tradición pueda parecer completamente heterodoxo e incluso aberrante y lejos de todas las normas de la tradición, el pretender una ceremonia de Maithuna para "gente normal" en un encuentro o curso de una semana de duración, eso no es lo importante.
Lo importante no es ya la tradición en sí.
Lo importante es la inimaginable sanación que se puede producir y produce en la mayoría de las personas con sólo acercarse a la experiencia del Maithuna, o mejor, al ensayo de una ceremonia de Maithuna.
Porque lógicamente, un encuentro de iniciación al ceremonial tántrico del Maithuna, es sólo un ensayo. Pero un ensayo poderoso, a través del cual muchas personas pueden conocer un antes y un después y acceder a una nueva visión del mundo muy lejos de la conciencia colectiva imperante.

Estamos en un momento de apertura, de unión de todas las cosas.
Por eso las viejas tradiciones ocultistas y secretistas, que tuvieron su tiempo, ya no tiene cabida.
Ahora la información está disponible para todos.
Se ha acabado también la noción del "gurú", como responsable o intermediario entre tu y el Espíritu.
Cada vez más la conexión directa está disponible para todos y así, desde la energía del corazón, cada uno de nosotros somos nuestro propio gurú, cuando oímos la voz de nuestro Ser interno.


El Tantra es "algo muy fuerte".
Lo primero que te dice es que te olvides de tus opiniones, de tus visiones de como son las cosas y el mundo y de tus procesos razonantes que en tanta estimas tienes, si es que quieres llegar por lo menos a atisbar la verdad.
En el estupendo libro de Daliel Odier, "Tantra: La Iniciación de un Occidental al Amor Absoluto", se recoge la Iniciación al Tantra a la que una yoguini tántrica de Cachemira le sometió al autor: durante meses su relación se limitaba a parcas conversaciones y estados de silencio, donde ella tocaba una campanita en el momento que la mente de él se perdía en pensamientos, amén de visitas a leproserías donde el se veía obligado a trascender sus escrúpulos, abriendo el corazón y abrazando a leprosos en estado avanzado de la enfermedad, y a largas noches en mitad de la selva, debajo de un árbol, enfrentándose a todos sus miedos y fabricaciones mentales en la oscuridad.
La primera vez que asistí a un encuentro de Tantra, de una semana de duración, hace 14 años, iba lleno de expectativas respecto a lo que sería eso de la sexualidad tántrica y a las maravillas siempre ocultas y ansiadas en mi que me iba a poder permitir vivir.
Pasados cuatro días, me preguntaba, junto con otros del curso, donde nos habíamos metido.
No había respirado más en toda mi vida, me habían enterrado toda una noche y había experimentado todo tipo de emociones que normalmente guardaba cuidadosamente.
Cuando oía al maestro hablar de lo que suponía entregarse y "abrir el corazón" me sonaba a algo exotérico y sin sentido. ¿A quién demonios me tenía yo que entregar?
Cuando finalmente apareció la sexualidad tántrica en todo su esplendor, a muchos de nosotros se nos saltaban las lágrimas.
Ahí estaba lo que anhelábamos que no tenía mucho que ver con lo que creíamos que queríamos. El corazón se había abierto un poquito. Era el principio...


Quizá sólo el chamanismo se acerque a la radicalidad (por autenticidad) del Tantra.
Aunque el chamanismo del Gran Espíritu nunca ha trabajado la sexualidad, que también ha sido apartada cuidadosamente como en la mayoría de vías espirituales.
Ahí está el gran poder transformador del Tantra: una vía espiritual sin concesiones al ego y su visión del mundo, que toca la totalidad de lo que somos, tierra y cielo, espíritu y materia, amor y sexo.


Om Namah Sivaya - Om Shakti Namah!
Por Keshavananda (Jesús Gómez).






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El Maithuna Tántrico
El ritual sagrado de La Gran Unión
(Descripción original obtenida de la web "Despertar")



Después de haberse bañado ambos en un delicioso, perfumado, espumoso y afrodisíaco baño, se dirigen cogidos de la mano a la perfumada estancia. Su amado ha realzado su belleza colocando collares en tobillos y cintura, ha pintado su cuerpo, le ha lavado sus pies y honrado como si de una Diosa se tratara.

En el centro del mandala, el círculo cósmico con un triangulo de poder en medio de la luz de las velas, los inciensos y demás perfumes, su piel brilla iluminada por el amor reflejando el fulgor de mil estrellas.

Ella es la Shakti, la maga, la amada, la Diosa,... encarna el poder de la luna y el esplendor fecundo de la naturaleza.

Su amado, su adorador, su Siva, se acerca, le ofrece una copa de vino pintándole una media luna o un punto rojo de pasión en la frente.

Coloca la mano en su corazón mientras ella hace lo mismo para abrir sus chakras cordiales y estimular el poder del amor en cada uno de ellos. Siva lleva un pedacito de carne a la deliciosa boca de Shakti. Shakti lleva un pedacito de pescado a la boca de Siva. Mutuamente se dan al disfrute de otros manjares afrodisíacos que van estimulando poco a poco su pasión (1).


Sentados con piernas cruzadas uno frente al otro, se miran a los ojos, se miran hasta lo mas profundo, hasta descubrir el brillo del alma enamorada en el fondo de su ser. Shakti lleva su mano izquierda al corazón de Siva, mientras su amado hace lo mismo, sus manos derechas permanecen cogidas formando un maravilloso círculo de amor.
Crean un puente energético entre sus mutuos corazones, un puente de luz que une sus almas a través de las manos, la mirada directa y profunda de sus ojos. Sienten los latidos de su corazón, sienten su reparación, van poco a poco armonizándose, uniéndose, fusionándose como si fuese un único corazón quien palpita en cada uno de ellos, como si fuesen una sola respiración vivificando sus cuerpos
Una misma alma sintiendo lo mismo en cuerpos diferentes.

Se regocijan en el amor que reciben y el amor que dan, en el amor que viene, formando un círculo de energía que recorre los cuerpos.

Se regocijan en el mutuo embeleso que va llenando de amor, ternura y sensualidad cada una de sus células como un dulce y húmedo perfume.


Cuando Shakti se siente preparada se sienta encima de Siva, abrazándolo con piernas y brazos, juntando ambas frentes, fusionándose, siendo uno en el profundo estremecimiento del abrazo cósmico, Tántrico... Comienza el beso suave, profundo sin que el tiempo y el espacio importe, sin que nada importe, unos mismos labios y dos lenguas absolutamente entrelazadas acariciándose amorosamente, sin prisas, sin pensar, fluyendo hacia la vacuidad. Siva hará brotar con cada una de sus delicadas caricias un río de estrellas ardiendo en cada poro desnudo del cuerpo de su amada.

Van a hacer el amor sublime y sensualmente. Shakti introduce suavemente, sin prisas el lingam, el tallo de jade, de su amado en su sagrado templo, su yoni, el palacio de jade. Shakti se abandonará a esa marea cósmica que va iluminando todo su cuerpo, dejará que los ríos de gozo vayan empapando todo su ser
Él sentirá la excitación de ella con la misma delicia y delicadeza de quienes se calientan en una hoguera en las frías mañanas de invierno.

El calor de ella será su calor, el gozo de ella será su gozo. Siva nunca buscará su propio placer, el orgasmo de ella no es el final sino el principio de la fiesta, el comienzo de la verdadera celebración. Shakti aunque está abandonada a la marea de sensaciones hará todo lo posible por transmitir lo que siente a su amado, son ahora una misma alma, un cuerpo fusionado donde los egos han desaparecido por completo. Donde cada uno se esfuerza por buscar el placer, el disfrute y sobretodo el crecimiento del otro.

El orgasmo no es el final de la fiesta sino el principio de la celebración. Permaneced unidos, meditar, relajaos, disfrutar de él, prolongadlo, liberaos de todo lo que pesa, soltar, abandonaos por completo, id más allá sin miedo a nada, buscaos, exploraos, experimentaos,... Sois un único cuerpo tened el valor de fusionaros, entregaros el uno al otro, abandonar vuestro ego, creced,... Entregaos al estremecimiento del absoluto silencio, no penséis nada, sentid, que no se apague la llama en sólo un simple y desahogo sexual, no perdáis el tiempo en cosas primitivas, ¡¡evolucionad, tened la valentía de ir más allá del placer sin miedo a nada!!

Ella es la maga que encarna los poderes del universo. Él ha sabido respetarlos, el temblor cósmico que experimenta el cuerpo de su amada es su propio estremecimiento y el mar de delicias que la ha llenado por completo se desborda impetuoso para empaparlo también a él.

El río desbordado de energía fluyendo de ella provoca también abandonarse a él. Él se va con su amada y ella le lleva hasta lo más profundo de un orgasmo cósmico. Al final se dan cuenta que no son hombre y mujer sino puro amor cósmico lleno de luz y de gozo con que fue creado el universo.

Han hecho el amor siguiendo el ritual mágico de los antiguos Tantricas, más allá del placer que nunca termina, han descubierto su verdadera identidad universal. Esa es la verdadera luz que ahora ilumina sus cuerpos, el verdadero gozo que permanecerá en ellos días y días.


Recuerda siempre:
- Dar es lo mismo que recibir, por tanto, da a tu pareja aquello que te gustaría recibir, complácela si deseas ser complacido.

- Si tienes prisa por llegar al final, te perderás la gloria del principio y el estremecimiento del durante acabara pronto, es absurdo terminar cuando hay placer, es masoquismo tener prisa cuando se está disfrutando.

- El sexo libre y el amor libre son cosas completamente diferentes, el sexo libre tiene miedo del amor y del enamorarse, reprime el amor, por tanto, persiste y se crean dependencias afectivas que luego son rotas violentamente, sin perdón y con mucho rencor cuando la relación termina. El amor libre es consciente, puro, sin dependencias, condicionamientos ni apegos, cuando termina la relación, continúa el amor... El amor libre sólo es para los que buscan la consciencia, la elevación, la luz, el conocimiento; el sexo libre sólo para los corazones y mentes limitadas y primitivas.

- El amor nunca te hará sufrir, sólo te hace sufrir tu ego posesivo que cree poseer algo que no es tuyo. Las personas no somos objetos que poseer. Tu no perteneces a nadie más que a Dios, yo no pertenezco a nadie más que a Dios. Cuando te acostumbres a amar sin poseer, ese día crecerás y te liberarás del sufrimiento causado por una pérdida que sólo es real en tu orgullo. Es comprensible y humano que cuando uno está enamorado no quiera que su pareja se marche, pero recuerda, tú no eres su dueño y no puedes prohibirle nada, ¡¡evoluciona!!. Si en realidad te ama nunca se marchará de tu lado, si se marcha es que no te ama, y ¿para qué quieres a alguien que no te ama a tu lado?.

El verdadero romance es el mito de la vida, la aventura estupenda del hombre y la mujer juntos, descubriendo a través del amor, a través del otro, que no hay muerte, no hay final en la vida o el amor que no se aferra o teme.


(1) NOTA: En el ceremonial del Maituna se realiza el ritual de los cinco elementos (Pancatattva). En este ritual la pareja tántrica ofrece el uno al otro, para su degustación, una muestra simbólica de los cinco elementos: vino-aire, carne-fuego, pescado-agua, cereales y fruta-tierra, el quinto elemento estaría representado en sí por la presencia de lo femenino en ambos-eter. El ritual de Pancatattva reviste también un simbolismo de desapego: el tantrica no se apega a ninguna norma de Maya y como símbolo de ese desapego, come y bebe ritualmente alimentos considerados como tamásicos y que apartan de la vía del yoga (carne, pescado, vino).



Consulta: Desde hace algún tiempo comencé a leer sobre Tantra y sexualidad multiorgásmica en el hombre y a practicar por mi cuenta. He llegado a controlar bastante la eyaculación. Pero no tengo orgasmos. Mi pareja y yo podemos estar mucho tiempo haciendo el amor y al final lo dejamos, digamos que por aburrimiento. Ella se queja de mi control y me dice que eso la impide a ella llegar también al orgasmo.  En fin, que no nos entendemos y que realmente hacer el amor se ha convertido ahora en algo problemático entre los dos, algo donde no sabemos donde llegar.
R:
Lo anterior es un panorama, digamos clásico. El panorama normal de dos personas que hacen el amor con el “objetivo” del orgasmo, independientemente de que, como en tu caso, se hayan aprendido técnicas de control de la eyaculación. Dos personas que hacen el amor para, como tu dices, “llegar a algún sitio”. Todo es un escenario mental y en el Tantra no se hace el amor desde la mente. Pero tu caso es lo común, lo que hemos aprendido. Así que comencemos a aclarar algunos puntos:

La "obsesión" por el orgasmo. El acto sexual como algo que comienza y va siempre dirigido a "llegar" a ese momento explosivo que llamamos orgasmo. Todo esto es algo mental, que impide relajarse. Nos juntamos con nuestra pareja, y en vez de entregarnos, de disfrutar desde la primera caricia, estamos obsesionados con llegar a ese punto. El Tantra dice que no hay ningún lugar al que llegar. Que el objetivo del acto sexual no es llegar a orgasmos o experiencias más o menos gratificantes del "yo". Para el Tantra el acto sexual es "fundirnos" con el otro ser. Hacernos uno. Es una comunión con el ser que tenemos delante. Para eso tenemos que vaciarnos de toda esa compulsividad mental y abrir el corazón. Después de la locura de muchos miles de años de represión de la sexualidad, nuestra cultura actual está obsesionada por el orgasmo. Hacemos el amor desde la mente, desde esa idea y nos perdemos todo lo demás.
Los orgasmos no es que no existan en el Tantra. Existen y mucho mas poderosos que lo que normalmente conocemos, pero vienen cuando vienen de una forma natural y espontánea, sin buscarlos.
El orgasmo es un "pico" de energía, y más allá de ese "pico" de energía está el éxtasis. Cuando una pareja tántrica eleva la energía al corazón, entra en ese éxtasis de la fusión, donde uno se disuelve en el otro. En el Tantra es bastante común que no se tengan orgasmos tal como los conocemos, y es que ese éxtasis de la fusión es algo que engloba todo lo demás. Allí podemos permanecer horas, simplemente en una sensación completa de dicha.
Así que yo te diría que probéis a “no hacer el amor”.  Olvidaros de “tener que hacer el amor”. Cuando estéis juntos hacer una fiesta de sentiros el uno al otro, de reconocer vuestra maravillosa energía. Simplemente respirar juntos, meditar, acariciaros, sentir el éxtasis de cuando vuestros cuerpos se funden en un abrazo. Todo lo demás no es importante. Entrar uno dentro del otro vendrá de forma natural y espontánea y no vendrá para llegar a nada, sino simplemente para prolongar ese reconocimiento, ese éxtasis de estar unidos. Curaros de vuestra mente. Dejarla a un lado. Ese es el camino.