El mundo aprenderá a prescindir de rituales, y cada cual se convertirá en sacerdote de la Presencia Permanente.

Ésta es nuestra esperanza.

Es preciso comprender las leyes que operan en esta dimensión para que podamos crear la nueva realidad y la nueva Tierra con sabiduría y amor.

No temas por lo que pueda pasar, somos asistidos y cuidados dentro de un Plan de Evolución perfecto.

Cada uno de nosotros es una pieza muy importante en este juego cósmico. Tenemos una tarea determinada inscrita en nuestro programa de vida.

La conexión con nuestro Ser Superior, a través de la intuición, el sentir y vivenciar que somos seres eternos, integrados y conectados con todos los seres y con toda la Creación.

-EL SOL ILUMINA A TODOS POR IGUAL.
-HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN.
-TRATA A LOS DEMAS COMO TE GUSTARIA QUE TE TRATARAN A TI.


miércoles 7 de diciembre de 2011

C: Atienza: Los supervivientes de la Atlantida


Los supervivientes de la Atlántida
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“Los supervivientes de la Atlántida es un libro muy interesante, que desde la primera pagina  describe la historia, y sobre todo la pre-historia, desde otro punto de vista.

Ese punto de vista esta basado en los cuentos populares y los mitos que todavía se pueden escuchar en la Península Ibérica, es decir, en España y Portugal, pero que no tiene suficiente base arqueológica.



También, expone en el libro, que dada la enormidad de datos que tendría que exponer, si se limitara a los mitos y cuentos de los límites del Atlántico, decidió ponerles límite, y realizar su trabajo solo con datos recogidos en la Península Ibérica.

A la conclusión a la que llega el autor Juan G. Atienza, al final del libro, después de exponer montones de datos reales y compararlos con mitos y cuentos de las Península, es muy interesante.



La idea de la evolución humana, es una idea que permite explicar tanto la pervivencia del hecho mágico a través de los siglos como el probable origen de ritos e ideas religiosas cuyo punto de arranque nos es desconocido.

Copiado del libro:
Hechos consumados en cuanto a su realidad, pero hipótesis en cuanto a su causa
  1. El hombre del paleolítico superior, mutante extraño y anómalo de los homínido que le precedieron, pudo recibir, esporádicamente o de un modo continuado, la visita de exploradores-maestros procedentes del mar, (que venían del Atlántico, los Atlantes) que le enseñaron mágicamente la racionalización de su vida, de la caza y de los mas elementales principios de la fertilidad animal.
  2. Durante el periodo mesolítico –epipaleolitico- profundos trastornos en la estructura geológica y climática de la Tierra produjeron, en un principio, un intenso trauma en los pueblos primitivos, cuya forma ancestral de vida cazadora se vio turbada por la emigración de especies animales, por alucinantes cambios climáticos y por turbaciones geológicas que para el resultaban incomprensibles.
  3. A fines de este periodo, y a lo largo de un tiempo indeterminado, comienzan a aparecer, en las zonas lindantes con las vertientes atlánticas, los restos de pueblos desconocidos hasta entonces, probablemente supervivientes y herederos de una civilización superior desaparecida en los cataclismos geológicos  que se han venido produciendo.
  4. Estos supervivientes por su corto numero y por las precarias condiciones de vida que tienen que adoptar después de su salvamento del desastre, no actúan como pueblo directamente dominador, al menos en principio, pero llevan consigo el germen de unos conocimientos superiores y, en muchos casos, de un desarrollo mental que les da la posibilidad de dominar de modo efectivo a los pueblos primitivos con quienes han de convivir.
  5. Una parte de estos supervivientes atlantes -les llamamos así por conservar el nombre transmitido por los mitos- permanece en la fachada atlántica europea, ejerciendo una especie de colonialismo mágico que tiene su testimonio en el desarrollo aun misterioso de la cultura megalítica mas primitiva.
  6. Otra parte atraviesa el norte de África y estableciéndose en las cuencas fértiles de aluvión de los grandes ríos –el Nilo, el Tigres, el Eufrates, el Indo –constituyen el arranque de las primeras y más importantes civilizaciones históricas reconocidas: Egipto, Sumer y Mohenjo Daro.
Hasta aquí existe una idea general que, ciertamente, no habrá de satisfacer a los historiadores y arqueólogos racionalistas. Porque, sin duda alguna, faltan las pruebas materiales suficientemente reveladoras de su certeza, aunque sobren ya los testimonios mitológicos y tradicionales, deformados por la transmisión oral a través del tiempo. Esta idea general en cualquier caso, nos ha de orientar en la explicación de unos hechos, de unos fenómenos y de unas transiciones históricas que no podrían tener una razón válida si únicamente atendiéramos a los restos arqueológicos y antropológicos que han sido encontrados hasta este momento.
Sin embargo, queda un punto que necesita aclaración mas detallada: precisamente la relación existente entre los apartados 5 y 6 del esquema que hemos establecido.
¿Por qué motivo, siendo unos y otros supervivientes del mismo cataclismo y poseedores, unos y otros –en teoría- del mismo saber superior, los colonos atlantes establecidos en occidente europeo no dieron lugar a civilizaciones tan intensamente brillantes y espectaculares como las que surgieron en el oriente mediterráneo y en el valle del Indo?
Si echamos mano de nuevo a los mitos originarios citados y relatados anteriormente,(mito de Osiris, mitología Egipcia /leyenda de los titanes, mitología griega/ la leyenda de los Thuata-de-Dannan mitología irlandés-celtica del libro Leabhar Gabhala ) se nos dejara ver de un modo claro –a su modo, naturalmente, una claridad necesitada de interpretación- que la razón la cultura, la sabiduría, la bondad y, en fin, todas las virtudes, ¡todas!, estaban en esos mitos prácticamente del lado de los que terminaron venciendo en la contienda ancestral: Horus/ Zeus/ Thuanan-de-Danan. Y que por el contrario, todas las maldades, todas las adversidades, todos los actos negativos, formaban parte de los que salieron perdiendo en la batalla decisiva: Seth/ Cronos/ fir-Bolg.
Pero ésta, desgraciadamente, es una ley universal: la historia, mítica o racional, ha sido siempre escrita por el vencedor en cualquier pugna. Por eso estamos acostumbrados a ver, leer y oír que el BIEN siempre vence al MAL.

Imagen del libro.